viernes, 11 de junio de 2010

La tertulia resisteix...

Hola a tothom!

Avui, finalment encara ens vam juntar sis personetes a Sant Agustí, i encara que la tertúlia va ser difusa, va estar carregada de propostes...

Començàrem parlant del llibre, de les impresions generals i dels interessants fragments que va sel·leccionar Consol, però ràpidament sorgiren les vivències familiars i personals i les construccions socials de les que vam estar parlant quasi tota l' estona.

I van aplegar les propostes de present i de futur inmediat al voltant de la tertúlia:

- Consol proposa que cadascuna penje un poema o fragment literàri i una cançó, per així conèixer mùsica, letres i aprofundir en les persones amb que compartim les vesprades del divendres...

- Enllaçant en l'anterior proposta, vam comentar que aquesta blog siga un mitja de comunicació real i un lloc de trobada aquest estiu per a compartir mogudes, insultar-nos o enviar besitos a cascoporro.

- El dinar de tancament de les tertúlies se proposa per al divendres 2 de juliol, i queda pendent el lloc i la hora.

- Tertúlia musical!!! Sí, per al pròxim divendres farem una tertúlia musical amb el material que ens ha facil·litat Jose Luis: Historia de la música. 1935-1950: Música para antes y después de una guerra.

¡Mola mazo!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Per a gaudir.Maria Luisa des d´Argentina ha enviat aquest enllaç d´opera popular.
És una preciositat,Consol.

http://www.youtube.com/watch?v=NLjuGPBusxs

Anónimo dijo...

Para las amorosas de los viernes por la tarde:


Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡que bueno!— han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.

JAIME SABINÉS

Cariños de Flavia