viernes, 18 de junio de 2010

¡Viva la música!

Éramos seis personas y, de repente, una nube de notas pobló la sala...

Era Samuel Barber con su Adagio para cuerda. Tras escucharlo atentamente, Jose Luis nos comentaba fascinado que le encanta esta pieza, y que la utiliza cuando está agobiado por la calma que le aporta ...desolador inicio...clímax, tensión...sereno final.
Yo comentaba la relación que se hace normalmente entre las tonalidades menores y la tristeza, y las mayores con la alegría. Jose Luis anotaba que no siempre es así, que depende del tratamiento, y ponía como ejemplo esta misma pieza, en la que se utilizan tonalidades mayores y no es alegre precisamente.
La música nos pedía una interpretación, que era muy rica: A Consol le parece triste, a Jose Luis le aporta serenidad y para Xelo es como un orgasmo...

Jose Luis, desde su posición de músico, nos comentaba la importancia de dejarse llevar y no mirarla técnicamente.

Empezó a sonar Ciudad en calma de Aaron Copland, mientras mirábamos las pinturas que nos trajo Patri de Edward Cooper, artista contemporáneo a Copland y de temática similar.
Y nos trajo soledad, noche, jazz y sobre todo expresividad.


En fín, todo relacionado: música, pintura, fotografía... sensaciones.

Nos gustó la experiencia, así el próximo viernes repetiremos y continuaremos con el dossier Historia de la música.

Y el viernes día 2 daremos fin a las tertulias de este curso con una comida en casa de Patri...

Besos, muchos besos.

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