viernes, 21 de enero de 2011

Nos vemos en las Bahamas

Este viernes nos hemos empleado a fondo en compartir un montón de lecturas a partir de "El señor de las moscas", hasta su capítulo 5: "El monstruo del mar".
Por cierto, Mariola propone que cuando acabemos la lectura del libro podríamos ver la película basada en el mismo, porque recuerda que cuando la vio hace años quedó impactada por la carga simbólica de las imágenes...¿Apetece, verdad?

Y retomamos el inicio de la novela para preguntarnos por el origen de la situación que esta plantea: ¿por qué iban todos estos niños en ese avión accidentado? ¿cuál puede ser el motor del autor para plantear esta situación? ¿por qué no hay niñas entre los personajes?
José Luis menciona la cualidad descriptiva en la escritura de este relato, la sugerencia de un paisaje tan paradisíaco a la luz del día como amenazador en la oscuridad de la noche. La tensión entre los dos estados parece que nos va preparando hacia una especie de "sorpresa" en la que quizás se resuelvan los nudos que ahora nos inquietan.
Después, nos dedicamos a especular acerca de los datos geográficos que da la voz del narrador: amanece muy despacio, anochece muy rápido, la arena es blanca… José, señala que ha de ser un sitio tropical, quizás las Bahamas.
También prestamos atención al diseño de los personajes: Piggy, como el sometido toda la vida. Ralph, el que asume el rol de líder desde el principio, y que en el capítulo 5, vive un momento de "maduración" dentro del poder: "Lo malo de ser jefe era que había que pensar, había que ser prudente". Jack, a quien se le retira la posibilidad de ser jefe, y se coloca a la cabeza del "ejército", la fuerza más instintiva tal vez.

Entonces, llegamos a un punto en el que nos quedamos un rato: el tema de la necesidad de estructurar el poder para crear un orden social. Como dice Ismael, antes de tener ningún objetivo hacia el que ir y que podría crear la necesidad de organización y reparto de tareas, los niños pasan casi automáticamente a reproducir del sistema de los adultos. De hecho, llegan con sus uniformes, con las ropas con las que la sociedad que les ha educado les aportó: "Habrá que levantar la mano, como en el colegio", "Tendremos reglas, muchísimas, y quien no las cumpla…". ¡Ah!, pero junto al deseo de crear un código de normas, afloran en el grupo los "instintos" criminales, y la vivencia de la autoridad más normativa como algo discontinuo, que casi pasa a ser sentido como un espectáculo que acaba cuando la asamblea finaliza y todos vuelven a gozar con sus juegos y su ausencia de responsabilidad.
Y como el tema de la educación nos interesa, acabamos llevándonos la reflexión sobre el poder y el apego a la autoridad, a ese terreno. Acabamos comentando que es difícil instaurar un orden distinto en el que se solicite la participación más igualitaria: la propuesta genera escepticismo, molestia, angustia ante la pérdida del referente modelo.

Quedamos en que esta semana enfrentaremos otro monstruo en el capítulo 6: "El monstruo del aire". Hasta el próximo viernes, tertulians.

1 comentario:

Anónimo dijo...

que lindo las bahamas! me encantaría ir! justo ahora estoy con mi familia en Argentina en un alquiler temporario en buenos aires les voy a insistir para ir a visitar..